ROMA.- Los italianos votarán mañana y el lunes en cuatro referendos sobre distintos asuntos, que la oposición de centroizquierda espera que sean un nuevo golpe para el primer ministro, Silvio Berlusconi, y aceleren su caída luego de la fuerte derrota en las elecciones locales del mes pasado.
Si bien las preguntas abordan temas tan diversos como la privatización de empresas proveedoras de agua, el retorno a la energía nuclear para producir electricidad y si los ministros del Gobierno y el propio premier pueden estar exentos de asistir a los juicios que se sustancien en su contra, se prevé que serán una prueba sobre el apoyo al oficialismo de derecha.
La votación no podría llegar en un peor momento para Berlusconi: en la Justicia enfrenta un escandaloso caso sexual y tres procesos por fraude, y quedó debilitado por las victorias opositoras hasta en su base de poder en Milán. El devastador revés en las urnas arruinó sus esperanzas de llegar a los referendos en medio de una oleada favorable.
La clave está en si se alcanzará el quórum necesario del 50% más un voto de participación. Esto implica que sufraguen 25,3 millones de electores, de un padrón general de 50,5 millones de italianos, entre los residentes en el país y en el exterior.
Repercusiones
Si los ciudadanos rechazan las leyes actuales votando "sí", el resultado seguramente tendrá repercusiones en la coalición de centro derecha que conduce desde su partido, Pueblo de la Libertad. La Liga del Norte, cuyo apoyo es vital para su estrecha mayoría parlamentaria, seguirá los resultados de cerca. Los analistas creen que es sólo cuestión de tiempo antes de que este sector, que provocó el colapso del primer mandato de Berlusconi en 1994, decida alejarse.
"A pesar de las enérgicas negativas de todas las partes, la verdadera cuestión es Berlusconi y su Gobierno. Si los referendos tienen éxito, la Liga va a aumentar la presión y elevar la temperatura", aseveró James Walston, profesor de Ciencia Política de la Universidad Americana de Roma. El experto vaticinó que una caída del primer ministro podría conducir a la creación de un nuevo Gobierno de centroderecha, posiblemente liderado por el ministro de Economía, Giulio Tremonti.
Italia tiene la economía más débil de Europa de la última década; el desempleo juvenil oscila en el 25% y la gestión está condicionada por la necesidad de contener una enorme deuda pública, equivalente al 120% del Producto Bruto Interno. Algunos ministros instaron a boicotear la votación para que fracase por falta de quórum o a que los italianos voten a favor del Gobierno.
Pero los fortalecidos partidarios de la centroizquierda han montado una intensa campaña para promover la participación electoral, que incluyó una carrera con participantes desnudos y manifestaciones de curas y de monjas. (Reuters)